A la caza de: Mickey Mouse.

He vuelto desde los confines más inhóspitos de la tierra para cumplir lo prometido. Mickey Mouse debe morir.

Disney, un mundo mágico que sin duda y desde su nacimiento en 1923 ha cautivado a chicos y a grandes por igual con sus clásicos, sus personajes, sus parques de diversiones y todo lo que englobe a ese magnífico universo originado desde los mismos sueños de todo humano y que sabiamente, han sabido explotar para bien o para mal. Pero esto es la sección mas intolerante de su caza recompensas, y aquí el sueño se transforma en un estudio de calidad cinematográfica soportado en un mundo de marketing que  los ha sabido sobrellevar en la actualidad a pesar de su insistente y constante manufactura de inmundicias, aspecto que no solo atañe a esta nueva década, sino que ya tiene unos añitos.

 

Mickey Mouse ¡Pimp my Youth!

Mickey Mouse (Walt Disney Productions) se ha apoderado de todo (hablando del medio cinematográfico y televisivo), e inclusive me atrevo a afirmar que ha impuesto una nueva estructura moral y ética en el mercado infantil y juvenil a través de sus productos televisivos, los cuales encausan al cada vez más al atolondrado infante y adolescente de entre los 4 y 18 años (público target de sus canales) a sobrellevar la moda High School Musical, la cual informa y alienta al individuo espectador que, bajo una inexistente labor de guion y dirección, lo importante es aspirar a ser una Hanna Montana o sus derivados  (No hace falta esconder dicho comportamiento, pues los grupos de referencia resultantes de esta generación hacen su labor estadística al analizar el consumo en los diversos estratos socioeconómicos – televisión-ropa y accesorios-video- y el mismo comportamiento de los teens-; sino es su caso o es su negativa, aclaremos que por supuesto dicho comportamiento no está sujeto a una generalidad.)

Así,  productos como el mencionado bailongo, la Montana, Camp Rock y demás “idioteces teenagers sin pizca de calidad” se anteponen al buen gusto cultural y social, donde un poquito antes de este tiempo, todavía su mismo mercado primario, (así como el  secundario en carne de los padres) podía dar cuenta que Disney seguía instituyendo algunos valores, pero lo más importante, no impedía en menor o mayor forma (dependiendo del núcleo familiar, status socioeconómico y valores forjados)  un descubrimiento cultural y/o artístico de calidad (cine, música, artes plásticas, etc.)

Hay que ser claros, coherentes y aceptar las cosas. En una idea y aseveración generalizada, la música y el cine proveniente de la actualidad es claramente de menor calidad que la de décadas pasadas; en un ejemplo específico (en el cine) comparemos el mismo cine de Disney de hoy en día (Tangled) con el de un poco antes (The Lion King), o el mismo género pop tan comercializado por la productora (hablando del aspecto musical) de hoy en día (High School o Justin Bieber) con el de un poco antes (Madonna o Michael Jackson). Pero ¿Y qué tiene que ver Disney en todo esto? Que, aunque no cargue toda la culpa, coincidentemente el nacimiento de su High School Musical en 2004 generó un parte aguas cultural deficiente y degradante para el mundo del espectáculo y/o artístico, generando una ola de fanáticos de lo “mediocre”, de “imagen”, de lo “teenager” que se fue expandiendo de la televisión al cine. Un público poco exigente y nulamente critico que explota y se enfurece cuando se le dice que su  Twilight y/o su Zach Efron son ¡cagada artística comprobada! ¿Porque? Porque no tienen parámetros de comparación con un mundo cultural y artístico de calidad existente fuera de su “Mundo Imagen” (hablando de cine, música y tv) y en el que desgraciadamente fueron cautivados y criados por muchos medios, uno de ellos: Mouse en su etapa más monstruosa, más mercadológica, más destructora cultural. Disney en mucho grado ha propiciado que el mismo blockbuster y los valores artísticos se rebajen.

Aun cuando no toda la programación para el escuincle es basura (Aun existen algunos cartoons y cápsulas de calidad que motivan a la creatividad) en el clásico Disney Channel o en el novato Disney XD (o cadenas de TV locales que retransmiten muchos de sus productos), muchas de las modas producidas han emigrado al cine, haciendo olvidar a través del nuevo cine teenager al ratón como lo concebíamos.

 

¡No más clásicos!

Olvidémonos por favor de los clásicos inolvidables originados desde Snow White, los cuales siguen siendo formidables para muchas generaciones (incluida la mía), y en los que su mayoría cuentan con ese toque narrativo y de calidad cinematográfica que llevó a Mouse a su pináculo artístico.

Lo que sí es un hecho, es que desde The Lion King (1994), las producciones animadas de Mickey ya no han sido lo mismo. Lo entrañable de su historia y la calidad en su argumento y adaptación fue mermándose poco a poco y, empezando en 1995 con Pocahontas (La de Disney, no la de James Cameron), The Hunchback of Notre Dame (1996), Hércules (1997), Mulán (1998), Tarzán y Fantasía 2000 (1999), la casa productora y el ratón fueron perdiendo su toque.

Aún con algunos destellos humorísticos de muy buen gusto tales como The Emperor’s New Groove (2000), Lilo & Stitch (2002), Meet the Robinsons (2007), y cierta cinta de innegable calidad que hacía añorar los buenos tiempos (Home on the Range, 2004), nada podía frenar la sequía creativa que la casa de animación por excelencia estaba pasando con títulos por debajo de lo mediocre y poco recordables como Atlantis (2001), Treasure Planet (2002), Brother Bear (2003), Chicken Little (2005), Bolt (2008), Princess and the Frog (2009) y Tangled (2010).

Mouse había agotado su fórmula no gracias a la inclusión definitiva de la animación digital (como muchos auguran), sino al poco trabajo en su guion, a la poca estructuración de su personaje (hace mucho que sus protagónicos dejaron de identificarse con el publico) y en general al poco trabajo de producción y trato de una buena historia ¿Razones? Una obvia directriz de esfuerzos a otros ámbitos y rubros cinematográficos y televisivos que dejarían abandonado definitivamente al “clásico” de Disney.

 

Pixar: el salvavidas del ratón

El declive en su clásica animación tiene como punto de partida el año de 1995, mismo año donde Disney haría mancuerna con la nueva hacedora de sueños llamada Pixar, junto a la cual originaria el clásico instantáneo de nombre Toy Story.

La hegemonía de esta comunión  resultaría abrumadora para el género de la animación con títulos  como la mediana A Bug’s Life (1998); la segunda parte de la querida Toy Story (1999); la creativa y divertida Monsters Inc. (2001); la entrañable Finding Nemo (2003); la adulta The Incredibles (2004); y la titubeante Cars (2006).

Pero no todo era miel sobre hojuelas, y menos para el ratón, el cual vio su reputación poco a poco desaparecer tras el verdadero talento creativo y de producción animada de Pixar, dejando a su casa productora solo como un ente distribuidor y de posicionamiento de imagen dentro del mercado, que poco a poco fue extinguiendo su castillo frente a la cada vez más reconocida lámpara de escritorio de Pixar, los cuales entre los años de 2004 y 2006 decidieron poner un fin a la sociedad dando cuenta que la rata había caducado.

Miles de medios confirmaron el cantado rumor durante años, destapando a Disney como una empresa inservible ante la calidad creativa de Pixar, los cuales se habían adueñado con maestría del género desde aquel 1995, produciendo cintas que hacían remembrar a los mismísimos años de gloria de su antigua socia, dejando ver al espectador que el cine de animación no solo son dibujos y tecnología, sino también una historia bien sobrellevada, con una excepcional definición de personajes y una dirección planeada que desembocan en verdaderos nuevos clásicos del rubro.

Pero Mickey no se rendiría, y menos dejaría ir a su gallina de huevos de oro y principal soporte que le había estado trayendo una dubitativa credibilidad acerca de la conservación de su linaje. Por eso, dicen que “dinero mata carita” y Mouse se haría de todo Pixar comprándolo, pero cediéndole todo derecho creativo y de decisión en su producción a un excepcional y sabio John Lassetter. Después de todo Mickey no es ningún idiota y al final sus arcas se enriquecerían con su simple participación en imagen, dinero y distribución de la afamada Ratatouille (2007); la obra de culto que resultó ser WallE (2008); la hermosa Up (2009); la magistral Toy Story 3 (2010);  la actual Cars 2 (2011) y la venidera Brave (2012). ¿El mérito cinematográfico? Déjenselo a Pixar. Mouse no tiene nada que ver ahí.

 

Disney Nature: el oxígeno de la rata.

A pesar de la fecha de caducidad mostrada por Mouse y su casa en sus proyectos de televisivos y cinematográficos en el rubro animado, para 2007 también hay que apreciar y aplaudir uno de sus sectores mas ignorados (sino el que mas), en el cual Disney no ha escatimado en tiempo y dinero de producción mientras se tenga un relato de innegable mérito artístico dentro del cine.

El apartado Disney Nature es lo que en realidad ha logrado levantar un poco la reputación de Mouse frente a su  decadencia creativa se refiere y encuentra. Así, Earth (2007); Oceans (2010); la extraordinaria African Cats (2011) y la venidera Chimpanzee (2012), son ejemplos de una verdadera y soberbia campaña social y una revolucionaria manera de llevar a cabo el género documental en el rubro animal, distinguiendo fácilmente la valía de estos productos frente a sus similares de NatGeo y/o Discovery, por mencionar algunos ejemplos. Altamente recomendables.

 

El verdadero rostro  de Mickey en el cine.

Dejando las producciones animadas de lado ¿Qué es lo que recibimos en cartelera por parte de Disney? Una rica y extensa gama de detrito visual, el cual incluye en ocasiones la extensión de sus asquerosos productos televisivos y/o súper producciones que caen por su propio peso: historias de fantasía y/o aventura que van desgastándose argumentalmente desde su inicio y que a través de su misma fórmula de clichés patentados, terminan por desesperar hasta al más incauto de los espectadores.

Cabe destacar que a pesar de que su principal fuente fidedigna de calidad se derrumbaba desde ya hace algunos años (la animación), Mouse ha sabido cómo distribuir sus diferentes productos fílmicos tanto en el cine como en la Tv, dejando claro que no es una cuestión de problemática mercadológica y/o logística (inclusive promocional y  publicitaria), sino  la repentina sequía de ideas y retraso mental-creativo frente a sus competidoras y al ambiente cinematográfico que, pese a su indudable debacle, comenzaría bien su inclusión en la súper producción cuando un pirata amanerado fue el protagonista de una bien encausada (pero para nada excelente) historia de aventuras basada en una de las principales atracciones de su parque de diversiones. La 1ª parte de Piratas del Caribe sería el único caso en la que la crítica trataría con benevolencia a un producto de producción Disney de ese entonces en adelante.

Entonces podríamos definir fácilmente que para 2004, año de la explosión del mediocre cine “teenager”, Disneycoincidentemente “ tuviera su mayor proliferación de cine “High School” para su canal , que se extendería hasta 2006 con más de 25 títulos y muchos otros seriales que varían entre sus éxitos mayores y los de relleno. Esto delegó e inclusive hundió su “sabia” distribución para la pantalla grande, siendo vapuleados por la crítica con la zonza National Treasure (2004), donde un inepto como Nicolas Cage intenta hacer una imitación moderna del cine de aventuras de los 80’s, plato que los críticos se cenaron como postre en espera de bodrios insufribles como Una niñera a prueba de balas (The Pacifier, 2005), Princesa de Hielo (2005), Herbie (2005), y la asquerosa primera parte de una saga ridícula y, que aún en el género fantástico, nunca alcanza una lógica interna (Dr. Waters – Lógica Interna ): Narnia, que con sus dos secuelas solo ha logrado pensar en cancelar de una vez por todas la que se suponía sería una serie de más de 7 cintas. Esto habla del pobre trabajo en todos sus rubros, empezando por un guion inconsistente, sin ningún diálogo inteligente durante 3 películas, con personajes desdibujados y con una dirección que en ningún momento tuvo la necesidad de emocionar al infante o inclusive al adulto, que se supone, podría haber sido un mercado objetivo para estas cintas adaptadas de libros queridos por dicha generación. Un penoso caso.

Aún con semejantes cochinadas y productos de relleno donde 10 000 adolescentes a través de su diario (de princesa, de adolescente, de cenicienta, etc.) se convierten en redundantes reinas, Mickey lograba posicionar de nuevo su producto más decente en 2006 a través del multifacético Johnny Depp y la exagerada segunda parte de Piratas del Caribe (Dead Man´s Chest), la cual sale victoriosa en su objetivo de entretener a las masas, pero que se muestra repetitiva y carente a su antecesora, gracias a su obvia disminución de calidad interpretativa, dirección y manejo de un libreto que se vuelva hacia lo desmesurado y ridículo (inclusive en el cine de aventuras).

La testaruda y estúpida costumbre actual llevaría a Mouse a querer sobreexplotar las aventuras de sus piratas, y para el 2007 la tercera parte (At World´s End) sería un inútil pero certero ejemplo de la idiotez que puede alcanzar el cine inclusive en dicho rubro (Equiparable a Michael Bay y Roland Emmerich). Ni hablar de la última cuarta parte que nos muestra la ridiculez y la poca seriedad con la que se toma inclusive al blockbuster al  mostrar a una Penélope Cruz perfectamente maquillada después de una lucha incesante; estas bobadas son una perfecta analogía de la incoherencia y la bajes en las producciones de Disney.

A pesar de destellos en cuanto a buenas y/o divertidas historias en 2007 se refiere (Bridge to Terabithia y Enchanted), a finales de ese mismo año y con la pasada experiencia de no haber recaudado absolutamente nada, Mouse parecería inclusive pasar a la demencia senil cuando National Treasure 2 surgió en cartelera, seguida por films encabezados por miembros de la “Real Academia de la Mierda Interpretativa” (Adam Sandler y Dwayne Johnson), los cuales en lugar de posicionarse con buena recepción familiar en taquilla, pasarían al olvido  rápidamente en cartelera.

En el 2010 Mickey culminaría su esfuerzo por ser una de las casas productoras más petardas de la actualidad. Denigrante sería el resultado de Alice in Wonerland, (una verdadera rayada de madre a la cinematografía y a  la inteligencia del público). A ellas se le suman las repugnantes Prince of Persia y The Sorcerer’s Apprentice que, pensadas como sagas, vieron su fin rápidamente al ser unos asquerosos bodrios. Inclusive el mundo geek no vio sus sueños consumados con la tan esperada segunda parte del clásico Tron, una pobre readaptación, que siendo sinceros, no venía con buenas referencias de su mediocre predecesora (Si… mediocre).

 

Mickey y su club de prostitutas.

Pareciera que todo lo que toca el ratón se convierte en algo marchito y podrido. Los ejemplos más claros es ver como Tim Burton fue denigrado y retorcido, un director que a las órdenes del ratón se encuentra en su estado más irreconocible.

También se encuentra Marvel, la cual puede irse olvidando de la búsqueda de la supremacía en el género  con alguna de sus producciones, pues solo basta ver las obvias inclusiones creativas y de producción de Disney en las prematuras Thor y Iron Man 2, para reconocer lo que se viene con The Avengers y las secuelas de estos héroes.

Inclusive un recinto como Cannes en su última presentación fue profanado por la presencia de la última parte de los piratas, un blockbuster que aprovechó algunos hoyos en los bolsillos del festival para colarse cual evento del año con este bodrio insufrible.

Mouse inclusive meterá mano a sus princesas nuevamente, pues el jefe ha dicho que deben ser readaptadas a cuentos mas adultos en consecuencia de su ya mencionada demencia senil y evidente  sequía permanente de creatividad. Así es como Blanca Nieves (en dos ocasiones), Cenicienta y La Sirenita ya son proyectos confirmados y de nuevo reaparecerán en el cine “teenager”  ¡A chambear mis reinas!

Estimados amantes del cine y conocedores críticos de la absurdez que abunda y castiga a este arte ¡Ya no hay un cuento de hadas! Sino una explotación vulgar  mezquina de los valores retorcidos en la televisión y cine producidas por Disney; una podredumbre artística con los estándares más bajos de la industria en cuanto a la calidad actoral, escrita y de dirección se refiere; una toma decisiones insustanciales que a poco a poco van destruyendo lo mucho construido, y alejando inclusive al público más bien intencionado en solo disfrutar una buena fábula de aventuras y sueños. Les habla su caza recompensas preferido, el cual les dice que Mickey Mouse… ha muerto.

Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


15 comentarios

  • caray, no pude evitar soltar una lagrima al leer esta critica,es excelente y me quedo corto, llevo ya algo de tiempo pregonando mi repudio por la mierda que este raton produce desde hace ya varos años, pero que a ultimas fechas se ha visto incrementada gracias la moda de la “teenxplotation”, es doloroso ver como niños y adolecentes sucunben ante esta montaña de mierda que mouse les pone al alcance, ojo que no toda la culpa la tiene el maldito raton, la mayor parte de la culpa la tienen los padres que no cuidan lo que sus hijos consumen pero eso ya es otra historia. por que carajo no le cae el veinte al mugroso raton de que ya caduco y debe limitwrse solo a inversion y distribucion como mucho, que ya no interviniera en los proyecto filmicos, supongo que el argumento para castrar todos los filmes de la compra de marvell ha de ser motivo de la violencia o alguna mamada de esas pero que no chinguen en sus series promueven que los niños se vean como niñas y las niñas como putas, que no me vengan con mamadas.

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    • Fuertes declaraciones estimado, pero ciertas y precisas. Hay que hacer algo con este raton y en nosotros esta el poder… nosotros somos el mercado y por ende el que manda.

      Saludos!

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  • Es necesario evitar consumir toda esta mierda, para que el raton intente salir con una nueva chingadera,o para priducir un verdadero cambio, que lo veo dificil, pues eoncontraron una mina de oro en un publico vulnerable, pues estan jodiendo a quienes aun no son capaces de formarse un criterio, que quede claro no es queja simplemente una opinion.

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  • Buen Post, es como ese capitulo de south park 😛

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    • XD De hecho estimado en el corte anterior al post habia una mencion de dicho capitulo, pero creo que la imagen vale mas que 1000 palabras. Muy buen capitulo que refleja esta problematica. Saludos

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  • Sr. Mandaloriano:
    Buen post, lo bueno que a mi nunca me atrapo el raton, ni en la niñez (gracias a mis papas). ¡Que vivan las caricaturas violentas!

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    • XD Muchas gracias Dr. Afortunado sea usted que no tiene que sufrir con la ida del raton, pero no somos ajenos a ala mierda ttenager que ha generado, como lo menciona en su excelente post.

      Saludos

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  • Buen post Señor El Fett aunque vigilará a este ratón de cerca pues es muy mañoso, no sea que se nos este haciendo el muerto. Lastimosamente, la peste generada por este ratón ya se ha expandido a otras partes y va a ser muy difícil acabar con esta epidemia que nos infesta estos días.

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  • El problema principal de las peliculas de Disney es que a fuerzas nos querian meter en peliculas con muchas canciones y es la misma formula usada desde blanca nieves y Ratamouse solo cambiaba de piel en la forma de dibujar a mano alsada.

    Solo disfrute de National Treasure, Terabithia y Enchanted, de los demas es mejor enterrarlo.

    El porcentaje de Aceptación por numero de pelicula creo quedo en un 35% no? porque la proyección de peliculas que se van a producir no van a funcionar bien.

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    • ademas los altos costos por el consumo de sus DVD son exageradisimos hasta por las peliculas que no valen la pena, vi el principe de persia en 286 pesos y no pagaria por ella ni pirata, a mi me dejo un enorme vacio.

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    • Es bajisimo y es gracias a la misma formula de siempre, es como Adam Snadler, siempre es la misma cara en diferente ambiente. Disney esta muero y al parecer Pixar comienza su declive

      Saludos

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